¿Qué hace un chapista?
Repara la carrocería tras golpes o accidentes: desabolla (incluida la técnica PDR de desabollado sin pintura), sustituye paneles y piezas estructurales, suelda (MIG/MAG y por puntos), estira la chapa con banco de tiro y mide la estructura para comprobar que el chasis no ha perdido geometría.
Dominar los materiales actuales es imprescindible: aceros de alta resistencia, aluminio y plásticos se reparan de forma distinta. El aluminio, por ejemplo, exige técnicas, herramientas y una zona de trabajo separada para evitar contaminación entre metales.
Formación y certificaciones
La titulación de referencia es el Grado Medio de Carrocería, que cubre chapa, soldadura, preparación y nociones de pintura. La experiencia en taller es determinante: muchos chapistas se forman como aprendices y van asumiendo trabajos de mayor complejidad.
Las certificaciones de reparación de aluminio y de aceros de alta resistencia son un plus cada vez más pedido por las marcas, y quien las tiene accede a ofertas mejor valoradas, sobre todo en redes de peritación y talleres de vehículos de gama alta.
Cuánto cobra un chapista y qué demanda hay
El salario se sitúa orientativamente entre 20.000 y 26.000 euros brutos anuales. La experiencia en carrocería estructural, aluminio o vehículos de gama alta lleva a la parte superior de la horquilla, y en talleres de peritación la retribución suele ser competitiva por el volumen de trabajo.
La demanda es sólida: los siniestros no dejan de producirse y faltan profesionales jóvenes que releven a los oficiales veteranos que se jubilan. Para quien domina el oficio hay estabilidad y opciones de crecer hasta jefe de carrocería o perito de daños.