El oficio: preparación e igualación de color
El trabajo empieza mucho antes de la cabina: lijar, aplicar masillas y aparejos, enmascarar y preparar una superficie perfecta. Cualquier defecto que quede debajo se multiplica tras el barniz, así que la preparación es la mitad del oficio.
La parte más técnica es la igualación del color: leer el código del fabricante, ajustar la fórmula, hacer probetas y afinar el tono para que difumine sin marcar diferencia con la pintura envejecida del coche. Se domina la pistola aerográfica, el difuminado, las bases al agua (obligatorias por normativa) y el barnizado y pulido final.
Formación para ser pintor de coches
La vía habitual es el Grado Medio de Carrocería, que incluye el módulo de pintura, complementado con los cursos de los sistemas de color de las marcas de pintura. Se aprende mucho en cabina, junto a un oficial, hasta dominar el pulso con la pistola y el ojo para el color, dos habilidades que solo da la práctica.
La exigencia medioambiental (productos al agua, gestión de residuos, cabinas homologadas) profesionaliza el puesto y revaloriza a quien domina estas tecnologías.
Cuánto cobra un pintor de automoción
El salario ronda orientativamente los 20.000 a 27.000 euros brutos anuales. La igualación de colores difíciles (perlados, tricapa, metalizados de gama alta) y la productividad en cabina son las variables que más suben la retribución.
Toda reparación de chapa termina en cabina y el trabajo no se puede externalizar, por lo que la demanda es constante. Hay recorrido hacia colorista de referencia o responsable de cabina.